sábado, 28 de abril de 2012

DÍA A DÍA...IDEA TRAS IDEA...


A veces la vida transcurre con “normalidad”. 
Todo se da como esperamos.  No hay enfermedad, ni problemas mayores, la economía del hogar está bien, el matrimonio es feliz, no hay hijos con “crisis” de ninguna clase, todo fluye armoniosamente.  
Pero, cuando menos lo esperamos, viene el “aterrador” cambio.   Nos cambia la vida, el marido, un hijo, una misma; algo cambia y no “encaja” más en esa armonía.  Viene la preocupación, la tristeza, “la desgracia”.

¿¿¿¿Por qué???? ¿Por qué tiene que cambiarnos tanto la vida?  ¿Por qué no puede funcionar bien y ser felices?  ¿Por qué a mí?  ¿Por qué ahora que todo estaba tan bien?

Nos aterramos, nos encerramos, nos enojamos con todo el mundo, ...nos enojamos con Dios.
¿Es Dios el culpable?  “Todo estaba tan bien...”  No creo que sea Dios el culpable.  De veras, no lo creo.

Alguno te diría : ”son pruebas que Dios te manda.”  Yo le respondo que Dios nunca te envía algo con lo que tú no puedas.  Otro te dirá: ”quizás pagas por algunos pecadillos que has cometido”.  Tampoco lo creo.  Si fuera a pagar de esa manera por los “pecadillos” cometidos, ¡ya estaría muerta! 
Cuestionarle a Dios está bien, estás en tu derecho por la fe.  Si no hay respuesta aparente, ...es “normal”.    Si nos enojamos con todo el mundo y hasta con Dios, así como experimentar una rabieta, creo que también, nos es permitido.  Dios es nuestro Padre y “soporta” una que otra, sobre todo cuando sabe que las cosas no andan muy bien para sus hijos.  Pero, ¡cuidado!  Que esta rabieta no se convierta en costumbre.  Todo tiene un límite.  Echar la culpa a Dios de todo lo que nos sucede, tampoco es correcto.  Y faltarle al respeto, tampoco está bien.

En esos momentos debemos preguntarnos ¿qué hice bien, qué hice mal, qué ...no hice?  ¿Qué hizo el otro?  Y si aún no podemos comprender, queda otro punto por considerar, ¿qué espera Dios de mí? (porque cada cual es responsable de sí mismo).  Debemos preguntarnos ¿cómo debo tomar ésto?  ¿Para qué será que Dios me envía ésto? ¿Qué me quiere decir Dios con ésto?  ¿Qué puedo hacer yo para ayudar?  ¿Realmente puedo con ésto sola?

Porque, según tenemos la libertad para hacer y deshacer a nuestro gusto cuando tenemos la oportunidad, también debemos tener inteligencia y humildad suficiente para aceptar sin mayor “desgarro” espiritual, la voluntad de Dios.  Eso que resulta absolutamente incomprensible para nosotros los afectados y para el resto de los humanos.
Se ha dicho que “Dios escribe sobre lineas torcidas, caminos rectos”.

En una situación negativa, se hace todo lo que humanamente está a nuestro alcance para resolver y/o buscarle una solución al problema o a la situación.  Todo.  Pero, ¿y si no podemos hacer ya nada más?  ¿Qué hacer entonces? 
Nosotros los seres humanos queremos siempre tener el control de todo.  Lamentablemente, no lo tenemos.  Entonces, si ya no puedes hacer algo, déjalo en manos de Dios. 

Entrégale tu problema.  Pónlo todo en sus manos.  ...Y déjalo actuar.  Dale tiempo y espacio, dale libertad de acción.  Tú, no pudiste hacer ya más.  Déjalo actuar por tí, por todos.  ¡CONFÍA! Parece muy simple, tonto, irracional ...sí, quizás así parece; pero es seguro.  No hay otra solución aparente.  Debes confiar.  Solo eso te queda. 
“Lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios.” Lucas 18: 27

Conozco a una persona, que cuando estuvo en el “hoyo más profundo y oscuro” de toda su vida, luego de haber agotado todas sus fuerzas intentando salir de allí; ...gritó, peleó, ofendió con palabras y hasta le tiró, (literalmente), con un zapato a una imágen de Cristo Rey que tenía; -con gran suerte para ella, no le acertó-,  y le dijo al Señor:
“Tú me metiste en este cuento, (cosa que no era verdad...), te crees que me lo puedo; crees que tengo la capacidad para resolverlo, pues... ¡NO LA TENGO!!!  Si crees que la tengo, ¡¡te equivocas!!  No lo quiero y no lo acepto; ¡te lo devuelvo!  A tí te lo entrego.  Ahora tú tienes el problema en tus manos, yo no lo puedo resolver... Yo voy a dormir como un bebé esta noche y todas las noches, ¡tú lo vas a resolver!  Yo voy a dormir...”
Y para hacer el cuento corto, al amanecer del siguiente día, esa persona tuvo una idea y la puso en práctica.  Al día siguiente tuvo otra idea, y también la puso en práctica.  Y así fue “sobreviviendo” en su situación y a sus problemas.  Día tras día, idea tras idea, ...mientras dormía.

¿Comprenden ustedes qué fue lo que sucedió en este caso? 
Sucedió que esa frustrada, enojada, llena de problemas, con hijos, casa y demás responsabilidades, sola mujer, sin saberlo en el momento, “simple y llanamente” se entregó a la voluntad de Dios.  Le dió toda su voluntad, en medio de su desesperación, a Dios.  Se entregó completamente a Él, como un corderito, sin más resistencia, sin reservas y ...sin saberlo.   Y quizás por su desprendimiento del poder sobre sí misma, por su absoluta entrega, por su fe; el Señor lo aceptó.  Se compadeció de ella y le ayudó.  Dia a día, idea tras idea...

Y la fe de esta mujer jamás flaqueó, ni en el peor de los momentos, en lo más mínimo, mas bien fue cada día mayor.
Pero, ella se dió cuenta de todo esto, mucho después. 

 Y su fé ...aún crece.




domingo, 8 de abril de 2012

La Búsqueda

La Iglesia ha cumplido una gran labor que debe perpetuarse, la de dar a conocer el nombre de Dios, en todas sus manifestaciones, y su Palabra, a todo el mundo. Lleva su mensaje y nos permite participar del "Cuerpo de Cristo", conocer y seguir sus mandamientos, recibir los Sacramentos y vivir una vida ...cristiana.    "...Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió y les dio, diciendo:  Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria mia..." (Lucas 22, 19)
 
Pero, ...la proximidad con Dios no termina ahí. Ahí solo comienza. Debe ser personal, íntima, de cada uno de nosotros, con Dios.

Conocer la palabra de Dios a través de la Iglesia, de la Santa Biblia, nos abre una gran puerta, por donde debemos entrar...solos.   Cada uno de nosotros con Dios.

Dios es nuestro Creador. Llámenlo como quieran. Aquí le llamaremos "Eso".   Eso creó el mundo. ¿En siete días como indica la Biblia; ...a través de una chispa, Big Bang, fuerza, energía,...casualidad, como indican otros? Aquí simplemente, le llamaremos: "Eso".

Sin tener muchos estudios o conocimientos nos podemos percatar de lo poderoso que es Eso; crear, no solo a nosotros, sino todo el universo, o quizás más de uno,... aún está por confirmarse.   De que es una fuerza infinitamente poderosa, no le queda duda a nadie.

Todo viene de Eso. Todo contiene su "esencia". Todos somos parte de Eso.

Como toda energía poderosa que conocemos, Eso se transforma.  Es energía, absoluto poder, fuerza, grandeza. Vinimos de Eso y volveremos a Eso. Simple ley de física.

Durante toda la vida el hombre siente una gran necesidad de buscar. Busca de por vida. Tiene el incontenible deseo de encontrar algo, aunque no sabe bien qué busca. ¿Es esta búsqueda una característica intrínseca del hombre? ¿Solo curiosidad humana, inteligencia natural? No sé, pienso que puede ser simplemente nuestra "esencia".* Que nos hace buscar indefinidamente. Es parte de ese "yo" que somos y desarrollamos durante toda nuestra vida.

Venimos de Eso, somos parte de Eso, volveremos a Eso. ¿Estaremos sin saberlo, toda la vida buscando a Eso?????

Entre lo que busca el hombre, se puede mencionar : la felicidad, éxito, riqueza, fama, satisfacción, entre miles de otras opciones. Y si le preguntamos a alguno que haya encontrado alguna de ellas, nos damos cuenta de que al parecer no es suficiente, pues siguen buscando más.

Otros, se envuelven en drogas, placeres carnales, escapes diversos; buscando algo que les proporcione satisfacción completa, ...algo parecido a paz, a plenitud. Lo triste es que nunca lo encuentran y siguen su búsqueda de por vida.

Ah...y si alguien les hablara de la "paz que Dios brinda", de las promesas de la Biblia, ellos responderían, "no creo en Dios". ¡Bárbara respuesta!

"No creo en Dios", es negar su existencia misma. Es negar a Eso que creó todo lo que concemos y mucho más. No creer en Eso es negarse a abrir los ojos y ver su entorno, a ver lo que existe a su alrededor y en la distancia. Es negar su propia carne, mente, ser.

Eso ...es Dios y Dios es ...Eso. No importa como lo llamen. No hay más.

Ni siquiera deberíamos hablar de tener fe. Pues la fe es creer en algo que no podemos ver, que no se puede comprobar. Por el contrario, Eso, existe, nos creó y creó todo lo visible y lo invisible a la simple vista del hombre. Eso es algo que no necesita de comprobación. Se prueba a sí mismo. Se vé, se nota, se siente.

Cuando el hombre abre su corazón a su propia naturaleza, a su ser más intimo, a su esencia, ahí encuentra a Dios. Allí está Eso que nos creó y a quien volveremos. Con nosotros, dentro de nosotros. Creados "a su imagen y semejanza". (..."Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó..." (Génesis 1, 27 )
Somos inevitablemente, parte de Eso; es algo así, como si también fuéramos Eso...no en su totalidad, pero sí en una pequeñísima parte. Como lo es la gota de agua del mar, al mar.

Y habiendo comprendido todo ésto, nos damos cuenta que no tenemos que seguir buscando. Ya lo hemos encontrado. No estamos solos, no existimos solos. Termina esa búsqueda loca, irracional, incontrolable. Lo hemos encontrado. Como aquel que encuentra "el gran amor de su vida", pero mejor aún, pues no perece ni abandona. Lo hemos encontrado para amarlo, servirle, adorarlo. Para deleitarnos en el más puro de los amores, el amor que Dios Creador tiene por sus criaturas. Por lo suyo propio: tú, yo y todo lo que existe. Por amor, solo, por el más grande amor.*

Dios existe en mí, más allá de mí, del universo, de todo.  ¡Existe!

  *"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. "   (Juan 3, 16-17)

...Y sobre este tema tenemos aún mucho más que decir...


* "Entiéndase la esencia como la propiedad, o conjunto de propiedades, que constituyen a una clase natural o a un individuo."