La Santa Voluntad de Dios
El Señor es muy
determinado, (por no decir “voluntarioso”).
Ya lo tengo “fichado”... Nada
pasa sin una razón. Todo pasa por
algo... Creo que siempre es por nuestro
bien, eso creo. Por lo tanto, todo trae “colita”...
Se dice que Dios escribe
con lineas torcidas, caminos rectos. Cuán
torcidas, o retorcidas, no lo sé. Pero,
si sé que todo trae “colita”.
Ah, pero nos queda el “libre
albedrío”, (situación que me encanta). Es
algo así como si te preguntaran, ¿lo quieres con dolor ó sin él? ¿cuánto dolor deseas (estás dispuesto) a
soportar? Eso sí, estás haciendo tu voluntad...nó la de Dios.
¿Por qué dolor, se puede
preguntar uno? Porque si algo tiene que
pasar por nuestro propio bien, pasará; nos guste o nó. Lo quieras o nó; lo comprendas en el momento,
o nó. La mayoría de las veces, se comprende
mucho después, cuando logramos hacer una retrospectiva.
Es eso que llaman la
Voluntad de Dios. Jamás es para nuestro
mal, jamás. Aunque al principio lo
parezca. Pero, si te resistes a ella, te
dolerá más...
“...Nosotros somos
piedras, sillares, que se mueven, que se
sienten, que tienen una libérrima voluntad.
Dios mismo es el cantero
que nos quita las esquinas, arreglándonos, modificándonos, según El desea, a
golpe de martillo y de cincel.
No querramos apartarnos,
no querramos esquivar su Voluntad, porque, de cualquier modo, no podremos
esquivar los golpes. –Sufriremos más e
inútilmente, y en lugar de la piedra pulida y dispuesta para edificar, seremos
un montón informe de grava que pisarán las gentes con desprecio.” 1
Si te dejas llevar, Él te
lleva y ya pasará. Todo pasa. Esta es una verdad innegable. ¡Comprobado! El "secreto" es dejarse
llevar por Dios, sin resistencia...
¿Cómo saber cuándo debo actuar, qué hacer, y cuándo me dejo llevar????
Ésa es la gran pregunta. La diaria lucha entre nuestro albedrío y la
Voluntad de Dios. Estoy segura que ese
conocimiento, nos viene del mismo Dios.
Del Espíritu Santo, que es Dios.
De nuestra fé, de nuestro amor hacia Él, de nuestra entrega; depende si
lo “escuchamos cuando nos habla” o nó. Eso
sí, no siempre nos habla con palabras...
¿Cuántas veces no hemos
tratado con todas las fuerzas y medios habidos, de hacer algo que deseamos, o
quizás de evitar algo que tememos y rechazamos; que se nos “viene encima”? Y a la verdad, no podemos lograrlo, o no
pudimos evitarlo. Vino, creemos haber
fracasado, pero, pasó sin más. ¿Qué
hacer entonces, cuando tratas muy duro y no lo logras? ¿Cuál será la respuesta?
Entrega sin resistencia, no es fácil. Resistencia sin dolor, tampoco. Entonces, cómo saber qué elegir, cuándo? Solo confiando
en el Señor. Rogándole en la Oración
a diario, acercándonos a Él, acercándonos a los Sacramentos, confiando en Él,
pidiéndole que nos ilumine, que nos guie. A diario, siempre, en todo. Pon todo en sus manos, y déjalo actuar. Consúltale, háblale, como lo harías con tu
mejor amigo.
“ Si me conviene”...esa
expresión tan simple, no es fácil de aceptar.
Por lo tanto, hay que confiar en Él, plenamente. No es fácil, pero con el ejercicio diario de
la Oración2, nos va
llegando la fuerza y sobre todo, la claridad de pensamiento, que precede a la
acción correcta.
No hay compañía más
estimulante, consejo más certero, ni amigo más fiel. Y todo ésto en el más absoluto silencio,
intimidad, brindándonos paz y entregándonos
Su infinito y más puro amor.
Formándose un duo invencible, el tuyo con Dios.
Dejarse guiar por Él,
hacia el Padre, por los caminos que nos quiera llevar, cuando Él quiere, y como
lo quiere; ...hasta que llegue el día en
que nos podamos ver reflejados en sus pupilas...
1- Artículo 756 pág. 228, Capítulo la
Voluntad de Dios del libro: Camino, de Josémaría Escrivá de
Balaguer
Ed. Proa, Santiago, Chile
Nota: Este libro fué determinante en mi
fe. Me costó comprenderlo, pero valió la
pena el esfuerzo.
2- Oración:
Puedes ayudarte con libros y manuales de las oraciones de la Iglesia
Católica; el Santo Rosario bien rezado, es un medio muy poderoso, por la
contemplación de sus Misterios, que son un recuento de la vida misma de nuestro Señor Jesucristo.
Pero, también se puede hacer Oración, conversando con el Señor. Expresándole tus sentimientos hacia Él, tus
temores y aprehensiones... Agradeciéndole todo cuanto tenemos...