Cuando te sientas solo ...y triste,
cuando creas que nadie te recuerda,
cuando te sientas abandonado por todos,
y pienses que hasta la vida se olvidó de tí...
¡Aprovecha esta soledad, úsala!
Es la mejor oportunidad que tienes para
darte cuenta de lo pasajero de todo lo que nos rodea.
De lo efímero de la vida, la fragilidad de una amistad;
de lo cambiable del hombre y lo inestable del mundo.
Aprovecha este momento, este tiempo maravilloso,
para que te des cuenta de que NO estás solo.
Piensa en la soledad como una gran piscina
y sumérgete voluntariamente en ella.
Empápate de ella, zambúllete, siéntela, disfrútala...
porque és en esa soledad que puedes escuchar a Dios.
Es ahí cuando puedes darte cuenta que,
aunque nadie en el mundo entero se acordara de tí,
hay alguien que no te olvida, que jamás se aleja,
que paciente espera; todos los días por tí. ¡Sí, por tí!
Estarás ocupado solo en hablar con Él,
tratarás de sentirlo, de pedirle que se acerque aún más a tí,
que se manifieste, porque ...quieres conocerle.
Pídele que se “asome” , para poder “verlo”.
Que se muestre.
Y aunque con nuestros ojos no le podamos ver,
con nuestro corazón podemos sentir ese infinito amor,
que solo Él es capaz de dar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario