¡Cuánta falta de honestidad y amor al prójimo! Amor de verdad, como el que Tú nos das. Limpio, puro, sincero, claro. Ese amor que nos pides a través de tus prédicas, durante toda tu vida terrena. ¿Cómo poder superar nuestra mezquindad? Solo somos humanos. ¿Es esa simple respuesta, la única?
Oh, Señor misericordioso, Todopoderoso, ayúdanos, pues a cambiar nuestros corazones. Ilumínamos con tu Gracia, con tu luz, con tu amor y sobre todo con esa paz, que solo Tú puedes entregar. Y seremos sanos, honestos, verdaderos amigos, padres, esposos. Y solo entonces, estaremos preparados para hablar en Tu Nombre. Solo entonces, comenzaremos a reflejar Tu Luz.
“Todo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filp. 4, 13)
No hay comentarios:
Publicar un comentario