Gracias Señor,
por el inmenso e inmerecido amor que me tienes.
Gracias por permitirme conocerte.
Gracias por elegirme y regalarme el don maravilloso de una gran Fe. Gracias, por darme la capacidad de comprender y poder ayudar a otros, en silencio ...en Tu Nombre.
Gracias por darme la fuerza y el valor de no callar ante las injusticias, o ante las expresiones incongruentes, que solo confunden y distancian a los que tienen la esperanza de conocerte.
Házme Señor, un verdadero instrumento de tu Fe.
...Y gracias por el sufrimiento, que muchas veces eso produce.
Por los desaires y desprecios, que me hacen;
porque, perdonándoles, me acerco más a tí.
Gracias por la vida, la familia, los amigos.
En especial, por esos que luchan junto a mí, por la mutua superación
y no me abandonan, por ello.
Gracias infinitas, por permitirme Tenerte.
Señor, nunca te apartes de mí.
© Carmen Hurtado ÷

1 comentario:
Me alegra mucho que tengas este medio para compartir tu talento de poner tus pensamientos por escrito. Exitos!
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