sábado, 9 de julio de 2011

Hoy vengo a agradecerte, Señor

Cada favor que me has hecho en estos días y en toda mi vida.
Te agradezco lo que me has dado, lo que me has quitado , lo que me darás y lo que nunca veré, pues Tú sabes mejor que yo, lo que me conviene.
Pero, muy por encima de todo, te agradezco los dolores producidos por situaciones y circunstancias, donde no he tenido el poder de cambiar.
Te agradezco cada lágrima derramada por mis hijos, familia, amigos.   Cada noche que he pasado en vela a causa de preocupaciones, desengaños o frustración. 
Te agradezco mis angustias, penas y todo padecimiento.
Te lo agradezco todo, en especial, el apoyo que me has dado, tu hombro donde he llorado, la mano que me has tendido.  La puerta que has abierto para mí, y la que me has cerrado.
Agradezco infinitamente el aumento incesante de mi Fe.  El haberme sentido siempre acompañada, sabiendo que estabas ahí, siempre junto a mí.  Sabiendo que cada cosa sucede por algo y cada una de ellas me acerca más a Tí.
Saber que comparto contigo un poquito de aquél desgarro de corazón que sufriste por mí en tu Pasión.  Reconozco que nada compara con el dolor de quién entrega su vida a favor de aquellos que le condenan.
Por tal gesto, por tu gran valentía al aceptar la Santa Voluntad de tu Padre, por el  inmenso Amor  que todo aquello significó, una vez más te digo GRACIAS SEÑOR.

No hay comentarios: