Cuando la nobleza de un corazón herido es tan grande, que su capacidad de amor y entrega superan el dolor; ése es un corazón preferido y muy amado por el Señor.
¿Qué podría negar Dios a semejante corazón?
¿Qué no serían capaces de lograr esas lágrimas derramadas por sincera compasión? La fuerza de un corazón así supera el temor al ridículo, quita el miedo.
Su entrega, su ruego, es escuchado por todo el Cielo.
Nada le será negado, pues Dios mismo, por el noble gesto de ese corazón, ya ha sido agradado.


1 comentario:
Que lindo mami! No los e leido todos todavia pero me an gustado mucho, estan muy bueno! Tu los escribiste todos? ... nose usar los blogs mucho asique ojala llegue esto! Besos, Anto
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