domingo, 18 de diciembre de 2011

La Familia



Tanto se habla sobre la familia, ...tanto. ¿Pero, cuánto hacemos por mantenerla unida?



La familia es el primer nucleo de una sociedad. La familia, ese "centro emocional de la vida". En ella se nace, se cria, se educa, se transmiten valores, se crean actitudes, criterios y sobre todo, se recibe amor y se aprende a entregarlo.


En una simple familia nació el hombre más grande de todos los tiempos: Jesús de Nazareth. Evento que da comienzo al año litúrgico de la Iglesia Católica y se celebra cada año en nuestros países y nuestros hogares; paradójicamente, no siempre de manera cristiana.


Los tiempos modernos han "tergiversado" esta celebración promoviendo su comercialización, entre regalos, decoración, vestidos, cenas, y otros protagonistas... Relegando a un segundo, o quizás, a un último plano, el verdadero sentido de la celebración.


Hace rato, hemos comenzado el Adviento, que significa "llegada" y claramente indica el espíritu de vigilia y preparación que los cristianos deben vivir antes del día de Navidad, cuando se celebra el nacimiento de Cristo, en esta gran fiesta. Para prepararnos correctamente y aprovechar al máximo este hermoso período de Adviento, uniendo a toda la familia, recomiendo "rezar" entre todos, la novena al Niño Jesús. Tradición que ha promovido la Iglesia Católica durante muchos años y llena de hermosas ilusiones los corazones de cada niño.


A continuación les adjunto un "link", de la Novena al Niño Jesús, la más bella, a mi parecer, no solo por su corto y ameno formato, sino también, por su hermoso contenido, cuyo relato ha desarrollado su autora, Sra. Teresa Crespo de Salvador, con sencillez y mucho amor. Desde que se editó esta Novena, por primera vez en el año 1984, en Quito, Ecuador, (dónde residía en este momento), la hemos rezado y la he promovido entre todos mis amigos y conocidos.

Esta es una gran oportunidad de transmitir el verdadero significado de la Navidad a nuestros niños, dándoles a conoce uno de los evangelios más hermosos de la Biblia, además de crear un atractivo lazo con el Niño Jesús, que los acompañará de por vida.

Entre los valores más preciados en la educación, para todo creyente, está el valor cristiano, con todas sus enseñanzas que guian nuestro comportamiento y proceder durante toda nuestra existencia terrena.

Y no me queda más que desearles de todo corazón,

 
¡UNA SANTA NAVIDAD Y EL MEJOR DE LOS AÑOS!

P.D.: Aquí el link de la Novena:

sábado, 27 de agosto de 2011

Sobre la existencia de Dios


La existencia de Dios nadie la puede probar científicamente, pero tampoco se puede probar la “no existencia”. És el gran enigma; o mejor dicho, el gran Misterio. Por eso el don de la fe. Virtud teologal por la cual se acepta como cierto la existencia de Dios. Y, como todo lo “grande” del ser humano, ésta también, viene de Dios. Esos dones maravillosos que nos entrega gratuítamente el Señor. Cosas que nos diferencian del animal. Que nos hacen ser un “homo sapiens-sapiens”; (hombre que piensa y sabe que piensa). Mucho más, nos permite sondear sobre los misterios de Dios.
Fuerza relacionada al concepto de “ser”. No solo existir. Lo que quiere decir que tomamos parte activa en los “procesos”, ya sea: la vida, nuestras creencias, aceptación de algo o su cuestionamiento. Participar dé; obrar én. Si crees en algo, también se duda, se cuestiona, se busca. Eso es completamente normal e intrínseco de la naturaleza humana. Parte de los mismos dones que vienen de Dios.

Que el Universo es creación de una “chispa cósmica”, que fue un tal “Big Bang”, y la que más me sorprende, que fue “casualidad”... Nómbrelo como quiera. Chispa antes de Dios, no hubo. El Big Bang necesitó de la chispa y de Dios, -ni el Sr. Hawking hasta ahora, ha podido probar lo contrario, solo que ahora le llama “casualidad”-; y créanme, que las “casualidades” no existen. Se le llama casualidad a aquello que el hombre desconoce su origen y/o no sabe cómo probar. A esa “combinación de circunstancias que no se puede prever, ni evitar”.* Una explicación intelectual.

Pero, ( ahora viene lo que más me gusta), no venimos de la “nada”, y no somos “nada”; ...SOMOS. Tenemos esencia y naturaleza. Y eso nadie lo puede negar. ¿Y por qué somos? ¿Cómo somos? ¿De dónde viene ese don de ser? Son temas profundos de teólogos, filósofos y pensadores, hasta el día de hoy. Nosotros, ...nos recreamos en creer. Dios existe, eso creo y eso me basta. Yo lo sé, y tú lo sabes.

Hemos sido elegidos por él. «Yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto»Jn 15,16 Por éso, el don de la fe. El mayor don otorgado; principio y fuente de todos los dones. Dios nos permitió conocerlo en persona, a través de su Hijo, Jesucristo. Nos envió al “Cordero de Dios”. Lo envió a vivir entre nosotros, a padecer igual o más que nosotros, ...para salvarnos. Solo por el infinito amor que nos tiene. El más grande amor.
Y Él quiere que sepamos cuánto nos ama.

Nos habla continuamente, aunque estemos “tan” ocupados, inquietos, ensimismados, enajenados... que no lo podemos oir. Pero, Él continúa hablándonos, llamándonos, buscándonos. Se hace presente en nuestras vidas, pero no lo “podemos” ver. No queremos, no “tenemos tiempo” para éso. Se hace presente una y otra vez en la naturaleza, en los cielos, en los arreboles, en la aurora boreal, en los pájaros y en los campos. Pero, aún así, no lo vemos, no lo queremos ver. Se hace presente en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte, y no lo vemos. El hecho de que tenga dos ojos que pueden ver todas estas maravillas, Sus maravillas, ya es un regalo del mismo Dios.

Está claro que mientras “más lejos” tengamos un “objeto”, más pequeño parece. A mayor distancia, con menos claridad le vemos. Más pereza de acercarse, de buscarlo, de encontrarlo. Se detiene la búsqueda, se agranda la distancia, se forma un “vacío” entre los dos. Ese vacío, que unos sobreviven, por la Gracia de Dios, y otros no. Vacío de Dios.

A mayor proximidad que estemos de Él, mayor deseos de estar cerca. Mientras más lo llamamos, más queremos que venga. ...¡Y viene! Mientras más viene, más proximidad, más intimidad, más sentiremos Su Presencia; más amor. Y mientras más amor, más paz, más claridad, más luz. Más alegría, más comprensión de Dios y de los hombres.

Porque Dios viene como Espíritu, entregándonos a manos llenas sus dones: Sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, y temor de Dios. Mientras más le conozcas, más le amarás, más proximidad querrás. Más cerca estaremos, más juntos viviremos.

Dios nos quiere a todos “santos”, pero santos en la vida diaria. Todos los días tratar de ser mejores, por Él y para Él. Tratando simplemente de devolver algo de todo lo que nos ha dado. Compartiendo con los demás nuestros “dones”. Haciéndolos crecer, multiplicándolos, verlos volar libremente hacia los demás...

 *http://buscon.rae.es

domingo, 21 de agosto de 2011

Cuando los hijos no están cerca

Cuando los hijos están cerca, nos quejamos de que no les vemos lo suficiente, que no se acuerdan de nosotros, que no llaman, que no vienen, y otros cuentos más...
¿Y  ...cuando los tenemos lejos?????  ¡Eso sí que es calamidad!
¡Cómo me gustaría que más seguido que “de repente”, sonara  el teléfono y escuchara la voz de uno de mis hijos, ...o de mis nietos!  ¡Cuando ocurre, se abre el cielo para mí!
¿Es justo lo que deseo?  ¿No será que cuando somos “hijos” a nosotros también, se nos escapaban ...los momentos?
Si un padre “pide” mucho, pareciera que le dan menos...  ¿Pero, habrá un padre que no desee la proximidad de sus hijos?  Sería muy raro.  De todos modos, ¡ésa no soy yo!
Hijos, acérquence más a sus padres.  Mímenlos, acarícienlos, como les gustaba que ellos lo hicieran cuando ustedes eran chicos.  Vean todo lo bueno que les entregaron.  ¿Y lo malo?  Porque no somos perfectos, ...ni sabios.  Pues opino que a pesar de no haber “padres perfectos”; porque, NO LOS HAY; cada padre trata de entregar lo mejor que tiene, a sus hijos. 
Que fué muy exigente, que fué rudo, que no fue...  O lo que és peor, ¿qué hizo y qué no hizo?  Y mucho peor aún, ¿que hizo incorrecto?  ¿Pudo haberlo hecho mejor?  Por supuesto que sí,
...o puede que no.
¿Acaso existe uno que pueda decir que en su vida todo es perfección?  La perfección no es característica del hombre, solo de Dios.  Tratamos, sí, pero no somos.  Lo importante es tratar, intentarlo.  ...Que no pude, que no estuve, que no fue, que se hubiera podido...
A la verdad que la vida no siempre se presenta como nos la imaginamos, o como mejor nos gustaría.  “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.”  Esa ha sido la respuesta de Jesús.  Y debe ser la nuestra.  Para con los hijos, para con los padres, para con todos.
¿Acaso somos jueces?  ¿Tenemos derecho a juzgar?  “Con la vara que juzgues, serás juzgado.”  ¡Tremenda sentencia!
Amor, comprensión, perdón...  Sacar moralejas de la experiencia ajena, (si eso fuera posible).
La capacidad de ponernos en el lugar de otro, de tratar de sentir lo que siente, de entender los “por qués”, de tratar de no condenar,  sino de pensar, de sentir como lo hizo el otro en tal o cuál circunstancia.  ¡Qué diferente sería la vida!  ...Para todos.
Misericordia, piedad, palabras que suenan a viento, pero de ser escuchadas y puestas en práctica, acercarían al hombre un paso más hacia Dios.

lunes, 8 de agosto de 2011

¿Soledad ...o Plenitud?

Cuando te sientas solo ...y triste,
cuando creas que nadie te recuerda,
cuando te sientas abandonado por todos,
y pienses que hasta la vida se olvidó de tí...
¡Aprovecha esta soledad, úsala!
Es la mejor oportunidad que tienes para
darte cuenta de lo pasajero de todo lo que nos rodea.
De lo efímero de la vida, la fragilidad de una amistad;
de lo cambiable del hombre y lo inestable del mundo.
Aprovecha este momento, este tiempo maravilloso,
para que te des cuenta de que NO estás solo.
Piensa en la soledad como una gran piscina
y sumérgete voluntariamente en ella.
Empápate de ella, zambúllete, siéntela, disfrútala...
porque és en esa soledad que puedes escuchar a Dios. 
Es ahí cuando puedes darte cuenta que,
aunque nadie en el mundo entero se acordara de tí,
hay alguien que no te olvida, que jamás se aleja,
que paciente espera; todos los días por tí.  ¡Sí, por tí!
Estarás ocupado solo en hablar con Él,
tratarás de sentirlo, de pedirle que se acerque aún más a tí,
que se manifieste, porque ...quieres conocerle. 
Pídele que se “asome” , para  poder “verlo”. 
Que se muestre.
Y aunque con nuestros ojos no le podamos ver,
con nuestro corazón podemos sentir ese infinito amor,
que solo Él es capaz de dar.



 

Y...¿Quién es Dios?

Lo he buscado en el cielo y las nubes,
entre las hojas del pasto,
entre las personas que transitan,
en los montes y los valles...
Y no lo encuentro ...
Lo busco de día y de noche,
al despertar o antes de dormir,
al salir, al entrar, en compa
ñ
ia y en soledad ...
y no lo encuentro...
Sin embargo, ¡lo siento!
Lo siento cercano y amigo,
grandioso y sencillo,
preocupado y tranquilo,
so
ñ
ando... despierto, distante,
 y a la vez, atento conmigo.
Lo siento... al lado, junto a mí.
Otras veces, tras m
í
o, ¡vigilante!
Lo siento
...
siempre. 
Nunca ando sola, ni temo estarlo.
Con su presencia, ando cantando,
camino so
ñando, duermo trotando.
Saber que está, todo lo calma,
todo transforma.
Nada temo, solo ofenderlo,
pues si se aleja, vivir no podría,
sabiendo que jamás voy a
conocerlo.

viernes, 22 de julio de 2011

La Caridad NoTiene Cara Ni Nombre

Cuando la nobleza de un corazón herido es tan grande, que su capacidad de amor y entrega superan el dolor; ése es un corazón preferido y muy amado por el Señor.
¿Qué podría negar Dios a semejante corazón?
¿Qué no serían capaces de lograr esas lágrimas derramadas por sincera compasión? La fuerza de un corazón así supera el temor al ridículo, quita el miedo.
Su entrega, su ruego, es escuchado por todo el Cielo.
Nada le será negado, pues Dios mismo, por el noble gesto de ese corazón, ya ha sido agradado.

“Duerme en los brazos del Señor”

Cuando en la vida lo que esperamos no quiere suceder, cuando todo pareciera que no anda tan bien, no te desesperes, ni rabies, no sufras, confía en el Señor,
confía en Jesús.
Alguien dijo:
”Dios siempre tiene tres respuestas”:
                                         “Sí”;
                                         “Ahora no, más adelante” o
                                         “Tengo pensado algo mejor para tí.”
¿No te parece maravilloso? 
Aquél que conoce lo que sí nos conviene, que conoce nuestras necesidades;   ¡ya tiene algo preparado para nosotros!
¡Confía, déjate llevar, alégrate que Alguien Todopoderoso,
ya pensó en tí y te tiene preparado algo mejor!
Pídele ideas para tu mente, palabras en tus labios, y sensaciones en tu corazón.  Que abra y cierre puertas para tí.  Que ilumine tu camino para que llegues a donde debes llegar.  
¡Él lo resolverá para tí!
¡Cuán grande es nuestro Señor!  ¡Cuán diligente y generoso!
Confía, déjate llevar, duerme tranquila en sus brazos.  Y verás como todo anda, aunque sea en una dirección en la cuál,
¡ni siquiera pudiste soñar!

sábado, 9 de julio de 2011

Hoy vengo a agradecerte, Señor

Cada favor que me has hecho en estos días y en toda mi vida.
Te agradezco lo que me has dado, lo que me has quitado , lo que me darás y lo que nunca veré, pues Tú sabes mejor que yo, lo que me conviene.
Pero, muy por encima de todo, te agradezco los dolores producidos por situaciones y circunstancias, donde no he tenido el poder de cambiar.
Te agradezco cada lágrima derramada por mis hijos, familia, amigos.   Cada noche que he pasado en vela a causa de preocupaciones, desengaños o frustración. 
Te agradezco mis angustias, penas y todo padecimiento.
Te lo agradezco todo, en especial, el apoyo que me has dado, tu hombro donde he llorado, la mano que me has tendido.  La puerta que has abierto para mí, y la que me has cerrado.
Agradezco infinitamente el aumento incesante de mi Fe.  El haberme sentido siempre acompañada, sabiendo que estabas ahí, siempre junto a mí.  Sabiendo que cada cosa sucede por algo y cada una de ellas me acerca más a Tí.
Saber que comparto contigo un poquito de aquél desgarro de corazón que sufriste por mí en tu Pasión.  Reconozco que nada compara con el dolor de quién entrega su vida a favor de aquellos que le condenan.
Por tal gesto, por tu gran valentía al aceptar la Santa Voluntad de tu Padre, por el  inmenso Amor  que todo aquello significó, una vez más te digo GRACIAS SEÑOR.

Danos Señor un corazón honesto

Muchas veces nos confundimos con los gestos y las acciones  de las personas.  No podemos conocer sus intenciones, es cierto.  Creémos simplemente lo que vemos, lo que escuchamos y hasta llegamos a creerlo, a repetirlo.  ¿Cómo podríamos saber la verdad de cada cuál?  No podemos.  Pero, Tú Señor, Tú sí puedes.  A Tí no te confunden, Tú todo lo sabes y conoces lo que cada uno de nosotros lleva en su  corazón.   Conoces nuestros sufrimientos, nuestros temores, ese dolor que callamos y no sabemos como sanar.  También, conoces nuestros rencores, esos resentimientos que no podemos arrancar de nuestro corazón enfermo de tanta malicia,  de... ¿celos y envidias? 
¡Cuánta falta de honestidad y amor al prójimo!  Amor de verdad, como el que Tú nos das.  Limpio, puro, sincero, claro.  Ese amor que nos pides a través de tus prédicas, durante toda tu vida terrena.  ¿Cómo poder superar nuestra mezquindad?  Solo somos humanos.  ¿Es esa simple respuesta, la única?
Oh, Señor misericordioso, Todopoderoso, ayúdanos, pues a cambiar nuestros corazones.  Ilumínamos con tu Gracia, con tu luz, con tu amor y sobre todo con esa paz, que solo Tú puedes entregar.  Y seremos sanos, honestos, verdaderos amigos, padres, esposos.  Y solo entonces, estaremos preparados para hablar en Tu Nombre.  Solo entonces, comenzaremos a reflejar Tu Luz.
“Todo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filp. 4, 13)


Reflexión: El Egoísmo Ciega

No comprendemos cuando alguien, con unas palabras o un pequeño gesto, que ni esperamos, nos entrega simplemente amor.   Estamos ciegos, no podemos apreciar las pequeñas muestras de amor.   Ya no las vemos.  Amamos sí, a los nuestros;  mucho, quizás,  “con todo el corazón”.  Pero no podemos ver el amor que se nos entrega gratuitamente.  Ese amor desinterezado, no lo reconocemos.  ¿Será ...que no lo conocemos?
Cuando alguien nos entrega una palabra, un gesto que no esperamos, no lo podemos comprender, por lo tanto, menos lo podríamos agradecer.  Si alguien nos regala algo, por pequeño que sea, algo que quizás trajo con amor para los demás, simplemente porque pensó en ellos estando lejos, en otro lugar, muchas veces no lo entendemos correctamente.  ¿Qué querrá esta persona?  ¿Por qué me regala ésto?  “Ahora quiere comprometerme dándome ésto.” 
“No regales tanto”, escuché una vez, “ya te pareces a _____, que compra la gente con regalos.”  ¡Qué barbaridad!  pensé yo, pero no fuí capáz de responderle algo que la hiciera “ubicarse”.  “El ladrón juzga por su condición” dice el refrán popular.
Hemos perdido la sensibilidad, esa facultad que nos permite percibir las cosas simples.  Buscamos razones, para librarnos, en seguida, de cualquier posibilidad de comprometernos.
 
Estamos incapacitados de reconocer un corazón bondadoso,  generoso.  Sencillamente, porque nosotros no somos así, no sentimos así.  “Si alguien me entrega algo, es por algo.”  Ese es el pensamiento común.  Pero, la verdad es que no siempre es así.  Aún existen personas que son capaces de entregar algo y hasta de entregarse, simple y llanamente por amor.  
¿Y cómo puede ser éso?  Entregarse a alguien que no es familia , ni amigo; “porque ella, nó es mi amiga... ”  Entonces, se preguntan, ¿Qué quiere? ¿Qué busca con éso? ¿Por qué lo hace?

¡Qué pobreza de sentimientos!   Digo yo.  Cuán grande es nuestra necesidad de amor que ni podemos pensar que exista alguien así.

El verdadero amor al prójimo no necesita razones para manifestarse.  Solo necesita sentirse.  Sentir una urgencia interior de sacar lo que llevamos por dentro.  Eso que hincha el corazón con deseos de dar, de crear para otros, de entregar lo mejor de uno mismo.  Solo por entregarlo, ya éso es recompensa.

El verdadero amor es entregar sin esperar nada a cambio.   Amar es dar lo nuestro , nó lo que sobra, ni lo que nos regalan; dar lo propio, aquello que nos costó.
Amor es sentir felicidad al dar.  Amor es querer ser amigo de todos, sin importar nombres o posiciones.  Amor es compartir con todos, lo mucho, lo poco.  Amor es amistad.   Amor es recibir a todos.  Amor es enseñar algo bueno a otro que lo desconoce.  Amor es tolerar.  Amor es perdonar.  Amor es reconciliación verdadera.  Amor es comenzar.  Amor es continuar.  Amor significa, más de uno, es muchos más.  Amor es nunca terminar, nunca cansarse de entregar.  Amor es contar  lo que sabemos de Dios.  Expresar sin temor lo que sentimos por Dios y su Hijo.  
Amor es no importarnos lo que piensen los demás de nuestra entrega  ... y continuar  entregando más.

viernes, 8 de julio de 2011

Me Tienes

Se abre el infinito,
se mueven las estrellas,
es que Tú Señor,
caminas entre ellas.
Por redimirme
moriste en una cruz.
Como ladrón te trataron, te golpearon, te escupieron.  De tus vestidos te despojaron
y con clavos tus huesos trituraron.
Y moriste,  Señor.  ...Por mí, moriste.
Mas sin embargo perdonas.
Compasivo los miras; temiendo el merecido
que con tal brutalidad, recibirían.
Y hoy tan tranquilo, a mí me miras,
como si todo aquello, jamás hubiera pasado.
Unas palabras mías a diario esperas,
como si de ello, toda tu felicidad dependiera.
Yo tan pobre e insignificante...
Tú, Dios todopoderoso ...por mí esperas.
Ya no esperes más, mi Dios amado...
me tienes.
Aunque no pudiera hablar, me escucharías.
Tanto tengo que decirte, que hasta en sueños te hablaría.
Gracias Señor por tanto amor, tanta misericordia.
Sabes que sin Tí, nada sería.
Aunque ya no pudiera hablar,
cada latido de mi corazón te lo confirmaría.


miércoles, 6 de julio de 2011

Gracias Señor



Gracias Señor,
por el inmenso e inmerecido amor que me tienes.
Gracias por permitirme conocerte.
Gracias por elegirme y regalarme el don maravilloso
de una gran Fe. Gracias, por darme la capacidad de comprender y poder ayudar a otros, en silencio   ...en Tu Nombre.
Gracias por darme la fuerza y el valor de no callar ante las injusticias, o ante las expresiones incongruentes, que solo confunden y distancian a los que tienen la esperanza de conocerte.
Házme Señor, un verdadero
instrumento de tu Fe.
...Y gracias por el sufrimiento, que muchas veces eso produce.
Por los desaires y desprecios, que me hacen;
porque,
perdonándoles, me acerco más a tí.
Gracias por la vida, la familia, los amigos.
En especial, por esos que luchan junto a mí, por la mutua superación
y no me abandonan, por ello.

Gracias infinitas, por permitirme Tenerte.
Señor, nunca te apartes de mí.
 
© Carmen Hurtado                        ÷